Vino frizante: burbuja suave, fresco y afrutado
El vino frizante (también escrito «frizzante», a la italiana) es un vino con una burbuja ligera y suave, mucho más discreta que la de un espumoso o un cava. En boca se nota como un cosquilleo fresco, acompañado de aromas frutales y, en muchos casos, de una graduación baja que lo hace muy fácil de beber.
Diferencia entre frizante y espumoso
La clave está en la presión del gas: el frizante tiene menos carbónico, así que su burbuja es más fina y menos persistente. El espumoso lleva más presión y una burbuja más marcada y duradera.
Cuándo tomarlo y cómo servirlo
Sírvelo bien frío, entre 5 y 8 ºC. Es una buena opción para aperitivos, postres, tardes de verano y celebraciones informales, y también para quien empieza a probar el vino.
Nuestra selección de frizantes
Encontrarás los moscatos frizantes de Ennius en varios colores, los frizzantes Yuntero de la D.O. La Mancha, Tentazion Eresma y Alocado, una bebida aromatizada a base de uva airén que también tenemos en formato pequeño para bodas y comuniones.